Quesos frescos

Los quesos frescos son aquellos que no se añejan ni se maduran, es decir, no presentan un tiempo de curado sino que son el resultado del cuajado de la leche propiamente dicho.

Son los quesos con mayor contenido acuoso y que menos nutrientes concentran, así son de sabor suave y consistencia blanda, siendo fuente de proteínas de calidad pero con muy bajo aporte de grasas y colesterol, siendo por ello una buena alternativa cuando buscamos adelgazar.

Asimismo, son reducidos en sodio debido a que aun conservan parte del suero de la leche y por ello, sus minerales y vitaminas se encuentran diluidos.

Igualmente, aportan potasio, calcio y vitamina D al organismo.

Los quesos frescos de vaca son los que menos grasas y colesterol concentran, mientras que también encontramos quesos frescos derivados de leche de oveja y de cabra así como de leche de búfala como es el caso de la muzzarella fresca.

Quesos tiernos

A diferencia de los quesos frescos, los quesos tiernos si presentan un tiempo de maduración corto. Así, su proceso de curado dura entre 15 y 30 días, y por ello, si bien posee mayor contenido acuoso que quesos curados y semicurados, tiene menos proporción que un queso fresco.

Es aun un queso con bajo aporte de sodio y de grasas así como de colesterol, de suave sabor y consistencia blanda y de manera semejante a como sucede con el queso fresco, los quesos tiernos derivados de leche de vaca tienen menos grasas y colesterol que los derivados de leche de cabra u oveja.

Son también una buena alternativa para saciarnos sin sumar muchas calorías ni sodio, por lo que son recomendables junto a los quesos frescos en un plan de pérdida de peso.

Quesos semicurados

Los quesos semicurados son aquellos que se han estacionado por dos a tres meses, proceso durante el cual se reduce considerablemente el contenido acuoso del queso y se concentran todo tipo de nutrientes.

Así, si bien el queso semicurado tiene más proteínas que los quesos antes mencionados con nula o escasa maduración, también concentra más grasas y colesterol que los primeros.

Su contenido en sodio es superior lo cual lo hace un producto a moderar en quienes tienen hipertensión, problemas cardiovasculares o renales. Pero también, posee más calcio y potasio, así como mayores proporciones de vitamina D que los quesos frescos y tiernos.

Quesos curados

Los quesos curados son aquellos que se estacionan por entre cuatro y siete meses, razón por la cual son los que menor proporción de agua y suero de leche concentran.

Por esta misma razón son también los que más grasas y proteínas poseen, así como los que mayor proporción de sodio, calcio, potasio y otros nutrientes presentan. También son los más calóricos, duros y de acentuado sabor.

Son los que solemos consumir en forma de queso rallado y que tienen mayor vida útil, ya que su contenido de agua es muy reducido y ello evita que se deteriore con facilidad.

Los quesos curados son los que debemos consumir en raciones inferiores si buscamos adelgazar aunque pueden ser de mucha ayuda para quienes tienen intolerancia a la lactosa, buscan coger kilos o bien, quieren sumar fácilmente calcio o proteínas a la dieta.

En definitiva, a mayor grado de curación o tiempo de maduración del queso menos agua y mayor concentración de calorías y nutrientes como grasas, proteínas y micronutrientes tanto positivos como el potasio o desaconsejados en exceso como el sodio.

Tipos de quesos según la leche con la que se elaboran

Aunque en Extremadura los quesos en su inmensa mayoría proceden de leche de cabra y de oveja, es importante saber y conocer de qué leches más se pueden elaborar los quesos extremeños:

Leche de cabra. Los quesos elaborados con este tipo de leche tienen un sabor fuerte y un aroma único que varía en función del tiempo de maduración del mismo. Contienen menos lactosa y grasas que los que provienen de la leche de vaca.

Leche de oveja. Son casi siempre quesos semi-blandos de suave textura y ligeramente aceitoso. Son ricos en materia grasa y nos aportan gran cantidad de energía y proteínas para mantener nuestros músculos fuertes.

Leche de vaca. Quesos de sabor cremoso y suave.

Leche de búfala. De ella se obtienen quesos de sabor más ligero que los de leche de cabra y con más sabor que los de leche de vaca.

Otra variable muy importante que debes tener en cuenta a la hora de comprar en nuestra tienda de quesos extremeños online es el período de maduración:

Fresco: Este tipo de queso no está curado, por eso es el que tiene la textura más blanda. Además, es el que contiene un mayor porcentaje de agua y menos grasa. Debido a estas características, es el queso que menos tiempo se conserva, por lo que se recomienda consumirlo en un breve periodo de tiempo. ¡Son perfectos para tomar con tomates Cherrys y piñones!

Tiernos: Su periodo de curación es muy corto, de 15 a 30 días. Al igual que el fresco contiene un alto porcentaje de agua, poca grasa y también debe consumirse en un periodo breve de tiempo desde que se saca de su envase. ¡Pruébalos en una ensalada junto con canónigos y nueces!

Semicurado: Los semicurados se han sometido a un periodo de 2 o 3 meses de curación en cámaras. Tiene un sabor más fuerte que los anteriores y una textura bastante más dura. Por su sabor curado, pero no muy fuerte, ¡encanta a pequeños y a mayores! Incluye un poco de queso de Extremadura semicurado rallado a tus macarrones o a cualquier plato de pasta y dales un sabor ¡único!

Curados: El tiempo de curación va de entre 4 y 7 meses. Este tipo de queso tiene muy poca agua y es algo graso. Su sabor es muy fuerte. Son los quesos extremeños perfectos para disfrutarlos como tapa acompañado de un buen vino blanco fermentado en barrica.

Viejo: Son aquellos quesos que se someten a un tiempo de maduración por encima de los 7 meses. Sin duda, son los que tienen el sabor y la textura más intensa, el menor contenido de agua y la corteza más rígida. Con él sorprenderás a los amantes del queso. Tómalo también en forma de tapa con un vino tinto de crianza con cuerpo.

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